‘SORTEAO’: Pablo Martín Jones y el ritmo cojo que nunca dejó de andar

a3HeOTqMyu04

¿Qué habría pasado si ciertos ritmos ancestrales nunca hubieran dejado de evolucionar? ¿Si el pulso de las fiestas populares hubiera atravesado el tiempo hasta encontrarse con sintetizadores, samplers y nuevas formas de escucha? De esa pregunta nace Baile Entero, el nuevo proyecto y álbum de Pablo Martín Jones. Percusionista, productor e investigador sonoro, Jones propone un viaje donde tradición y contemporaneidad dejan de ser opuestos para convertirse en un mismo cuerpo en movimiento. Inspirado en el Baile Entero de Peñaparda, una de las expresiones rítmicas más singulares de la península ibérica, el álbum transforma materiales heredados en una experiencia vibrante, libre y profundamente actual. Panderos, voces, percusiones tradicionales, objetos cotidianos y electrónica conviven en un paisaje sonoro exuberante, donde la memoria se mezcla con la experimentación y el baile aparece como una fuerza colectiva capaz de conectar pasado y futuro. Más que una recreación folclórica, Baile Entero imagina una tradición viva, mutante y abierta.

«Sorteao», el nuevo adelanto del álbum, es una puerta de entrada concreta a ese universo. El Sorteao es la segunda parte de la suite de ritmos y melodías que tradicionalmente conforman el Baile Entero, y que tocaban, cantaban y bailaban las mujeres de Peñaparda casi cada noche. La particularidad de este segundo movimiento es que el ritmo no está ni en 3/4 (como gran parte de los ritmos de la península), ni en 2/4 o 4/4, compases que nos resultan mucho más familiares. Se toca y se baila en 5/8, un ritmo «cojo» muy inusual en las músicas tradicionales de Europa occidental, presente en otras zonas de Castilla y León como Segovia, Burgos o Zamora, en Extremadura e incluso en el oeste de Andalucía, pero prácticamente inexistente en el resto del folklore del continente.

El punto de partida de la pieza fue precisamente una de esas melodías. Lo cuenta el propio Pablo Martín Jones: «Es una de las dos piezas del disco en las que trabajé sobre una tonada original, en este caso ‘Tocar el pandero no da de comer’, un sorteao que me enseñó Eliseo Parra. Quise que la cantara Pedro Perles —un artista total que no solo es músico, sino también ilustrador (la portada del disco es suya)— porque él nunca había tenido contacto con esta música y me apetecía probar un acercamiento distinto al habitual, desde la inocencia que da descubrir algo completamente nuevo. Por un lado, trabajamos las voces de las melodías originales con una idea más ‘americana’, inspirada en Bon Iver y Sufjan Stevens; por otro, le di rienda suelta a Pedro para que generara un ambiente bastante onírico a partir de un mantra».

Dos maneras de entrar en un mismo ritmo (la de quien lo transmite y la de quien lo descubre) para que ese pulso cojo, en lugar de quedarse quieto, vuelva a ponerse en movimiento.

Nota de prensa.